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Edición 1 - 2019

Edición 1 - 2019

El Valle de Hecho celebra la primera edición de las Residencias Artísticas Lo Mon Contemporáneo. Cuatro artistas se reunirán para convivir en una naturaleza espectacular y conocer la cultura ancestral que se ha desarrollado en ella. En ese entorno y su cultura, y en el encuentro y convivencia con los vecinos, hallarán la inspiración para realizar sus creaciones, que serán fruto de una simbiosis relacionando mundos tan distintos.

Los artistas residentes para esta primera edición son: NACHO ARANTEGUI (Artista multidisciplinar) de Zaragoza, experto en diseño y dirección de proyectos artísticos en la naturaleza. ALBERTO MARTÍNEZ (Calígrafo y diseñador gráfico) de Zaragoza. Con su proyecto: «Banco de PiedrA», además de otras piezas modeladas en hormigón. PABLO VILLAFRANCA (Músico y compositor) de Pamplona, de larga trayectoria como músico y compositor en distintos grupos. Su trabajo en Hecho, «Jotatón” , ha surgido de su convivencia con el folk aragonés y los vecinos aficionados a la música. MARIAM KVIRIKASHVILI (Artista visual) de Barcelona, de origen georgiano, ahora vive y trabaja en Frankfurt. Expondrá un «Altar de Piedras» con distintos elementos, inspirada en la importancia de la piedra en los pueblos de montaña y en el arte japonés denominado Suiseki. Juntos compartirán varias semanas preparando sus creaciones en un encuentro cultural que se remonta a los años 70, debido en parte al Symposium de Escultura y Arte del Valle de Hecho, una experiencia artística pionera en España que dirigió durante 10 años el escultor franco-jacetano Pedro Tramullas.

LO MON CONTEMPORÁNEO

LO MON CONTEMPORÁNEO

Nacho Arantegui

Mariam Kvirikashvili

Alberto Martínez

Pablo Villafranca

Nacho Arantegui

Zaragoza

"Mo, los relieves de Sarire, Toscagua / Velada artística Corona de los Muertos"

Piezas: «Mo, los relieves de Sarire, Toscagua / Velada artística Corona de los Muertos»Director artístico y creador de arte en la naturaleza

Nacho se ha sumergido en los paisajes del Valle, profundos y seductores, y le atrajo el barranco Hospital de Siresa, que recorrió siguiendo el río, escuchando, oliendo, contemplando su fisonomía. Atraído por los patrones o dibujos en las rocas, las marcas de los niveles del agua, le llevaron a crear una de las piezas, Mo. En otra, la superficie de roca presentaba hendiduras definidas en capas, que recuerdan las curvas de nivel de los mapas topográficos. En ambas utiliza barro blanco y pigmentos minerales naturales. Durante la exploración del barranco encontró un espacio que le hechizó, un recoveco lleno de musgo y plantas de agua. Allí instaló Toscagua, una pieza formada por piedra tosca, una roca caliza muy porosa con la que le fue dando forma a una peana o columna, integrando una pieza que encontró en una caminata, un fragmento de roca caliza en la que descubrió cuarzo en forma de gota de agua. La columna está coronada por un cuenco de porcelana encontrado semienterrado en el lugar, presentado un tanto inclinado para recoger agua de la cascada y verterla sobre la roca de la gota de cuarzo.

Además proyectó una velada artística en la Selva de Oza, zona del yacimiento arqueológico La Corona de los Muertos. En la velada, que finalmente se realizó en el Monasterio de Siresa por la lluvia, se tejen lazos, sinergias con las gentes de la Val d’Echo, que participan en ellas.

Nacho Arantegui

Mariam Kvirikashvili

Georgia

"Altar de piedras"

Proyecto: «Altar de piedras»‍

Su obra creativa se basa en su inquietud e investigación en torno al desplazamiento y la eterna búsqueda de refugio. El lugar y el entorno donde trabaja y donde expone es la clave de su trabajo.

En Echo ha creado un Altar de Piedras basándose en el  arte japonés denominado Suiseki (水石), el arte de contemplar piedras. Suelen ser piedras de tamaño reducido, sin ninguna manipulación, que se exponen sobre una base de madera, de cerámica (suiban) o de metal, generalmente bronce (doban), que las enaltece y las llena de contenido. Los altares son espacios para culto, también temporal o simbólicamente habitables. El altar le pareció una forma simple y a la vez ostentosa de exhibir estas piedras, que se presentan como una ofrenda.

Se fijó cómo en los espacios de culto a veces se colocan objetos kitsch o de plástico, que son más perdurables. También en el altar hay una piedra falsa, hecha de porcelana negra, y los soportes están bañados en falso oro. Pero en este caso no busca lo perdurable, sino que esa pieza que no está cocida se deshará, será efímera, para que invite a la gente a colocar nuevos elementos en su lugar.

Su proyecto se contempla con un libro de artista en el  que Mariam recopila imágenes y vivencias que nos ayudan a entender el proceso conceptual por el que ha pasado la artista para crear Altar de Piedras.

«Primero hubo un proceso de observación, de apreciar la importancia de la piedra en los pueblos de montaña, y de búsqueda, selección y recogida de piedras por distintos»

Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili
Mariam Kvirikashvili

Alberto Martínez

Zaragoza

"Banco de PiedrA"

Pieza: «Banco de PiedrA»‍

Calígrafo y escultor, su trabajo en las residencias se ha inspirado en el Symposium de Escultura y Arte del Valle de Hecho y su filosofía de comunión entre la naturaleza, sus elementos, como la piedra caliza, que también ha utilizado en su escultura, y los habitantes del Valle y su cultura.

También en el movimiento denominado Arte Público, que concibe las piezas como algo útil y funcional en el que el espectador interactúa con él.

Como calígrafo, considera el lenguaje la característica más importante del ser humano, pues es el que nos permite transmitir información y conocimientos.

Así, la obra creada es un banco de piedra caliza compuesto por distintas piezas de diversos tamaños. En algunas de ellas la caliza está pulida, en otras, piedra virgen, sin intervenir, y en una de las partes se han tallado palabras en cheso que invocan a la naturaleza. Y sobre ellas, una pieza que representa una serifa, terminación característica de la familia tipográfica más antigua.

Recorridos los paisajes del Valle de Echo, el rincón elegido para la instalación de su obra es Selva de Oza. El espectador que descubra y observe la obra podrá sentarse sobre ella y contemplar el paisaje que se abre frente a él. Pero además, a sus pies, se hallarán letras de 5 x 5 cm creadas en hormigón, dispuestas sobre el suelo como un tapiz sin orden aparente, pero en suficiente densidad para representar la idea del lenguaje escrito.

El lenguaje es la base de nuestra sociedad actual. Alberto lo representa a partir de la alfombra de letras que el espectador pisa una vez se acerca a la pieza. Es una forma de decirle al espectador que el lenguaje le acompaña aquí, ahora y en su corto pero brillante futuro.

Alberto Martínez
Alberto Martínez
Alberto Martínez
Alberto Martínez

Pablo Villafranca

Pamplona

"Jotaton"

Pieza: «Jotaton»

Músico y compositor, interesado en la música urbana y ritmos anclados en la modernidad. Relaciona las músicas urbanas, sobre todo reggaetón y trap, con la música barroca.

Ha sido músico y compositor en distintos grupos, (Los Nerviosos, Tremenda Trementina) y fue bajista de Antigua y Barbuda, con quien hizo giras por toda Europa. Ha compuesto en solitario como Rizos, más interesado en la música urbana y ritmos anclados en la modernidad. Relaciona las músicas urbanas, sobre todo reggaeton y trap, con la música barroca.

Tres días antes de partir a Echo encontró el elemento que necesitaba para completar sus fantasías e ilusiones acerca del proyecto al que se enfrentaba: un video en You Tube de un concierto del grupo folclórico Alto Aragón. A partir de ese visionado produjo la Instrumental Jotabach y Txirimiri y las sampleó con el video del grupo jaqués. En ese momento decidió que iba a hacer “Jotatón” en Lo Mon Contemporáneo.

La inspiración la completó con la convivencia en Echo, sus experiencias durante la Residencia: amistad, amor y arte con los vecinos del pueblo. También el espacio que eligió para trabajar: el salón de actos y cine de las escuelas. Allí ha creado nueve canciones. Todas ellas han partido de una jota y han ido tomando vida propia. En todas ha invitado a gente a colaborar, algunos en persona, otros con sus músicas.

En total han participado 20 personas en el proyecto de manera directa, con edades que van de las 4 semanas a los 70 años, de las tierras de Aragón y Navarra sobre todo. Un sin fin de mezclas con reggaeton, jota, música clásica, folk y rap que han dado como resultado, sin duda, un álbum de POP. Una música que ha florecido con la vida y la energía de todos los cantantes, músicos, técnicos y manejadores del proyecto. Un lenguaje diferente para mostrar lo que sucede y dejar ir nuestra mente hasta donde nosotros queramos.

‍Ha creado un disco, Jotatón, mezcla de tradición y modernidad, nacido de la convivencia con los vecinos del Valle y de la complicidad y sinergias surgidas durante la residencia artística.

Pablo Villafranca
Pablo Villafranca
Pablo Villafranca
Pablo Villafranca
Pablo Villafranca
Pablo Villafranca
Pablo Villafranca
Pablo Villafranca
Pablo Villafranca